Desde luego hay una cosa de la que estamos bien seguros y es que el gatito blanco no
tuvo absolutamente nada que ver con todo este enredo… fue enteramente culpa del gatito
negro. En efecto, durante el último cuarto de hora, la vieja gata había sometido al minino
blanco a una operación de aseo bien rigurosa (y hay que reconocer que la estuvo
aguantando bastante bien); así que está bien claro que no pudo éste ocasionar el percance.
La manera en que Dina les lavaba la cara a sus mininos sucedía de la siguiente manera:
primero sujetaba firmemente a la víctima con una pata y luego le pasaba la otra por toda
la cara, sólo que a contrapelo, empezando por la nariz; y en este preciso momento, como
antes decía, estaba dedicada a fondo al gatito blanco, que se dejaba hacer casi sin moverse
y aun intentando ronronear… sin duda porque pensaba que todo aquello se lo estarían
haciendo por su bien.
tuvo absolutamente nada que ver con todo este enredo… fue enteramente culpa del gatito
negro. En efecto, durante el último cuarto de hora, la vieja gata había sometido al minino
blanco a una operación de aseo bien rigurosa (y hay que reconocer que la estuvo
aguantando bastante bien); así que está bien claro que no pudo éste ocasionar el percance.
La manera en que Dina les lavaba la cara a sus mininos sucedía de la siguiente manera:
primero sujetaba firmemente a la víctima con una pata y luego le pasaba la otra por toda
la cara, sólo que a contrapelo, empezando por la nariz; y en este preciso momento, como
antes decía, estaba dedicada a fondo al gatito blanco, que se dejaba hacer casi sin moverse
y aun intentando ronronear… sin duda porque pensaba que todo aquello se lo estarían
haciendo por su bien.